Reina
Estaba jodida. Estaba completamente jodida, y al mirar a Caine sentado allí, despatarrado en esa silla con las rodillas abiertas y su enorme y palpitante polla apuntándome directamente, supe que haría exactamente lo que me pidiera.
Mientras que otros serían tímidos y probablemente se sentirían humillados, todo esto me llenaba de energía. Mi estómago se revolvía de éxtasis. Aún no me había tocado, pero ¡dios!, estaba a punto de correrme.
No era de las que exageraban, pero ahora mismo, anda