Caine
Había aprendido hacía mucho tiempo a dominar la quietud. Era la única manera de sobrevivir cuando todo en mi interior quería incendiar el mundo.
Así que cuando entré en mi habitación y cerré la puerta tras de mí, no la di de golpe. No caminé de un lado a otro. No tiré nada.
Simplemente me quedé allí, completamente inmóvil, aunque lo único que quería era golpear las cosas con tanta fuerza que se rompieran en pedazos.
Dejé escapar un suspiro mientras apartaba los pensamientos y dejaba que l