Reina
Lo descubrí antes de ir a verlo. No lo supe por Henry. Nunca fue por Henry, sino por una voz que no debía llegarme.
La verdad es que no le habría dado demasiada importancia, o quizá sí, de no haber oído lo que oí. Iba por un pasillo estrecho cuando alguien detrás de mí dijo, demasiado bajo para ser cuidadoso: «Ella es la razón por la que aún respira».
Me quedé un poco quieta, y justo entonces, otra voz respondió, silenciosa pero segura. «Él lo sabe. Cree que ella lo eligió».
Mis pasos no