Reina
Así no era como imaginaba que terminaría la noche, para nada. Aunque estuviera borracha hasta el cansancio y preguntara cuáles eran mis expectativas para la noche, créeme que esto no estaría entre las cincuenta cosas que pensé que pasarían. Demonios, ni se me habría pasado por la cabeza que podría encontrarme con un asesino en potencia. O, más específicamente, con un asesino en potencia enamorado de mí.
Explicármelo así solo lo empeoró aún más.
Mierda.
La noche pareció quedar en silencio después de que mi grito agudo la atravesara. Sabía que las probabilidades de que ocurriera eran mínimas, pero ese era el momento en que necesitaba un milagro de la mismísima diosa. Si tan solo pudiera aparecer y hacer algo, lo que fuera, créeme que se había ganado otra devota seguidora para el resto de su vida.
Esperé, contando pacientemente en mi mente, y cuando no pasó nada, finalmente caí en la cuenta de que nadie vendría a ayudarme. Estaba completamente sola con este loco asesino en potencia