Reina
Debí haberme quedado dormida en algún momento, no porque me sintiera segura, ni porque mi cuerpo estuviera cómodo, sino porque el agotamiento acaba venciendo cuando el miedo se agota.
Cuando abrí los ojos, la oscuridad parecía la misma. Era densa, inmóvil y, jodidamente, eterna. Me dije a mí misma que las pequeñas cosas no me preocupaban, pero al parecer, era porque aún no había descubierto mi punto de quiebre. Intenté apartarlo de mi mente, pero lo que pasara por noche o mañana allí no i