Caine
Los pasillos del palacio se desdibujaban a mi alrededor entre rayos de piedra, antorchas y furia. Una furia al rojo vivo que parecía tener como único objetivo quemar lo que quedaba de mis órganos tras la persecución improvisada. Me ardía el pecho por el cambio, una fina línea de sangre se secaba donde una rama me había abierto la piel, pero apenas la sentía.
La rabia que sentía era más intensa y aguda, y a mi pequeña parte retorcida no le importaría un chivo expiatorio ahora mismo, para m