Reina
Se me cortó la respiración en cuanto levanté la vista y lo vi. Sabía que lo que iba a decir era irónico, pero en cuanto mi mirada se posó en mí, no pude evitar desear que me hubiera dejado caer y morir. Al menos así no tendría que enfrentarme a ese monstruo.
O, menos monstruo, para ser más precisa.
Mi corazón se aceleró de nuevo, y esta vez no diría que lo culpaba. No era Caine, sino algo peor.
El hombre frente a mí sin duda tenía que ser uno de los guardias de Caine, un cambiaformas lobo