ERYNDRA
Eryndra contemplaba el vacío mientras Kayara la ayudaba a vestirse. El sol se colaba por la ventana, proyectando un cálido resplandor en la estancia.
—No dormiste lo suficiente, milady —dijo Kayara desde detrás de ella mientras ajustaba las correas de su vestido.
—Todavía estoy intentando acostumbrarme a todo —exhaló Eryndra.
Mi mente está desorientada.
No había podido descansar después de que Theron abandonara su habitación la noche anterior. Demasiadas preguntas giraban en su cabeza,