Eryndra nunca había visto a Alpha Reavion parecer tan frágil.Permanecía de pie al pie de la cama, inmóvil. Su presencia, antes majestuosa e imperturbable, había desaparecido, reducida a la de un hombre que luchaba por impedir que su mundo se hiciera añicos.El lamento de su madre atravesó la habitación, y el sonido se clavó en el pecho de Eryndra. Ishara yacía frente a ellos, su hermana mayor, sin vida sobre las sábanas.Una semana atrás, Ishara había desaparecido, y toda la manada había vivido en inquietud.Todos sabían cuánto la apreciaba Alpha Reavion. Todo el grupo de exploradores fue enviado a buscarla y, finalmente, tres días atrás, la encontraron más allá de la frontera: golpeada, llena de heridas, envenenada y apenas aferrándose a la vida.Los sanadores utilizaron todas las habilidades que poseían, pero hacía apenas diez minutos la habían perdido.Eryndra no podía respirar. Hasta ese momento no había pronunciado una sola palabra. Su mirada vacía permanecía fija en el pálido r
Ler mais