Valeria aprendió mucho de ellas, y su tarde fue excepcionalmente enriquecedora.
Al final de la jornada, se despidió de sus amables colegas, cargando una gran bolsa y se dirigió al estacionamiento subterráneo en el elevador.
Entre todos los autos de lujo, un Maybach negro con placa personalizada era notablemente prominente.
Mauricio, para ir a cenar a su casa, había pedido a Adrián cancelar los planes de la tarde y ya estaba en el coche, aprovechando el tiempo para revisar algunos correos.
Cuando