Mientras hablaba, Sebastián echó un vistazo casual y vio el enorme ramo de rosas negras junto a la ventana del suelo, quedando asombrado.
—¡Diablos, Mauricio! ¿Dónde encontraste tantas rosas negras?
No sabía mucho de flores, pero había oído que las rosas negras eran difíciles de cultivar y tenían un período de floración más corto que otras rosas.
¿Debía haber al menos mil de ellas, no?
—No lo sé, tu hermano las compró —Mauricio dio un sorbo a su té, indiferente—. Las compró para celebrar la inco