Valeria había salido sin decir a dónde iba y no había regresado.
Lo mismo ocurrió con Iván.
En la sala privada, dos hombres permanecían en silencio; uno bebiendo licor y el otro fumando en calma.
Después de vaciar la botella de brandy en la mesa, Mauricio, ya ebrio, se levantó del sofá, tambaleándose ligeramente.
Sergio, recogiendo el abrigo olvidado de Valeria, se marchó junto con Mauricio.
Al salir del bullicioso bar y bajar los escalones, Sergio vio un coche acercarse y detenerse al borde de