Valeria se dispuso a irse, pero notó que Iliana la seguía de cerca.—Quédate en la secretaría, no hay necesidad de que me acompañes.
—Eso no va a poder ser. —Iliana respondió con seriedad—. Lo que tú necesitas es una secretaria que te cubra las espaldas, y para eso tengo que estar contigo todo el tiempo, para ayudarte en lo que necesites.
Sin esperar la respuesta de Valeria, Iliana se adelantó con paso firme hacia el ascensor, abrió la puerta y se paró en la entrada para dejarla pasar a Valeria.