Mauricio tomó el celular y se percató de que estaba en una videollamada.
Del otro lado, Irene, al ver a Mauricio, comenzó a gritar: —¡Mau, no te atrevas a intimar con Valeria! ¡Te prohíbo que intimes con ella...!
—Mau... por favor, no le hagas nada... —Sin recibir respuesta de Mauricio, Irene, con lágrimas en los ojos, suplicó varias veces, pero de repente soltó un gemido de dolor.
A continuación, se escuchó una voz desesperada: —¡Señora, señora Irene, qué le pasa...!
Con tan solo oír, Mauricio