Cuanto más furiosa se mostraba Irene, más tranquila y serena parecía Valeria.
Valeria dijo, con un tono provocador: —¿Ah sí? ¿Por qué no le dices a Mauricio que la chica que conoció en el hospital hace catorce años no fuiste tú, sino yo? Me encantaría ver su reacción.
—¡Valeria! —Irene exclamó con un tono de advertencia—. Te di ese violín, ¿acaso olvidaste el juramento que hiciste?
—Claro que no lo olvidé y tampoco tengo intenciones de morir ahora —respondió Valeria con una sonrisa burlona.
—Per