En medio de un torrencial aguacero, dos patrullas se dirigían a la estación de policía de Amanesca. Valeria, sentada en el asiento trasero de uno de los vehículos y esposada, era vigilada por oficiales a ambos lados.
Miraba sus manos temblorosas, todavía en shock.
¿Cómo murió realmente la abuela?
Desde el momento en que encontró a su abuela inerte en el estudio hasta que intentó llamar a los empleados, solo habían pasado diez minutos. La estación de policía y el hospital no estaban cerca de la M