Sebastián asintió y rápidamente subió a Valeria al auto, el cual en poco tiempo ya había dejado atrás el túnel.
Mientras tanto, Sergio había tomado su carro, lo giró y se lanzó directamente contra la patrulla que venía tras ellos.
Poco después de arrancar, el teléfono de Sebastián sonó. Era Adrián.
—¡Sebastián! ¿Acaso no te dije que te quedaras en Ucrania? —lo regañó Adrián con furia apenas descolgó—. Te escapas y, encima, te llevas a Valeria. ¿Te volviste loco o qué?
—No estoy loco, el que debe