Mauricio soltó una risa incrédula. La tomó del brazo y la guió hacia un rincón detrás de una pared, interponiéndose entre ella y la calle.
—Valeria, ¿por qué siempre tiendes a complicarlo todo?
—Ya te dije antes: desde que rompí con Irene, no tengo nada que ver con ella. El hecho de que hayas salido lastimada fue por mi descuido. Vine a Floracosta porque me preocupaba por ti, y te invité a salir porque te noté decaída. No estoy tratando de compensarte por nada.
Valeria, un tanto confundida por l