Después de recuperar completamente su energía, Valeria regresó al trabajo.
Ese día, llevaba un traje profesional de color gris claro.
La falda era ajustada y, combinada con sus tacones altos y finos, hacían que sus piernas parecieran aún más largas y elegantes.
Desde que Valeria entró al departamento, muchos compañeros no dejaban de mirarle las piernas: —Valeria, ¿cómo es que siento que, después de unos días sin verte, tus piernas se han vuelto tan bonitas?
—Probablemente es por todo el caminar,