Ahora, en la Mansión Soler...
Después de ir a misa, Rosalía había pensado quedarse un poco más en la iglesia con Teresa, pero, al enterarse de lo que había sucedido a la Mansión Soler, volvió apresuradamente esa tarde con Teresa.
Una vez que entendió lo ocurrido por boca de una sirvienta llamada Patricia, Rosalía permaneció largo tiempo sentada en el sofá, con el rostro serio.
Los sirvientes que estaban de pie a un lado también bajaban la cabeza, todos estaban muy nerviosos y tenían mucho miedo.