Antes, Valeria asistía a diversas recepciones con su padre, donde había visto a muchas mujeres fuertes y poderosas, incluso en negociaciones en el extranjero había conocido a mujeres de gran capacidad y linaje.
Pero ahora se daba cuenta de que todas esas mujeres fuertes que había conocido no podían compararse con la mujer que tenía en frente.
—Hola, tía.
Mauricio se levantó y saludó a la mujer de manera serena, luego caminó hacia el otro lado de la mesa y le jaló la silla para ella.
—Está bien,