XX
Se dio el anuncio por parte de la encargada de la ceremonia y entraban los dos novios de la mano, andando en medio de un camino de flores blancas, notándosele a Adam totalmente fastidiado. No había ningún conocido suyo, todos eran amigos de su futuro y despreciable esposo. El jardín era muy hermoso y la marcha nupcial estaba siendo interpretada por unos muy diestros violinistas. Los dos iban de negro, en trajes muy elegantes. Adam se veía muy hermoso si acaso el término le alcanzaba a hacer