Jaladi estaba preocupada. El reino estaba alterado. La reina estaba calmada.
—Así que huyo, ¿no?— se burló Teles
Su voz le había llegado de atrás tomándola por sorpresa.
Trato de relajar su rostro antes de voltearse.
Coloco sus manos en su cintura —¿deseas algo?
—La princesa ha desaparecido. Ya van dos días.
Un odio recorrió los ojos de Jaladi. Su amiga no había huido. Ella no lo haría. Al menos no sin contárselo a ella primero.
—No deberías hablar así de tu reina
—Futura reina,—le corrige la o