Dorian nadaba rápido atrás de la chica hasta que la alcanzo, la agarro de la mano con un leve tirón en señal de que se detuviera. Jaladi giro hacia el y sus ojos castaños aun seguían cargados de furia
-No vuelvas a hacer eso.- y esta vez la voz del chico era seria ante ella, algo casi impropio de Dorian, después de todo, él siempre era gentil y divertido.
-¿Hacer qué?
-¿Hacer que?- repite Dorian sin poder creérselo – pues confrontar al rey de la corte maldita. -la señala – tu sabes que no tenem