¡Hostias! Que suplicio.
—¿Y dónde se conocieron? Si estuviste en Italia todo este tiempo —siguió de intensa.
Raell y yo nos miramos las caras sin saber que decir. Yo me quedé callada, no iba hacer más grande esta telaraña.
—Nos conocimos antes de irme, la verdad me dolió dejarla pero la espera valió la pena —él armó un peliculón en cuestiones de segundos y me sorprendió su habilidad para mentir. Porque hasta creíble era el cuento.
—¡Qué romántico! —esta de un feliz ella—, ¿Y mantuvieron