Pov Austral
El tiempo había pasado y Ángeles estaba mejor que nunca.
Aquel día, después de haber compartido el desayuno, unas horas más tarde, volvieron a llamar a Kansas para que entrara a hablar con Ángeles, puesto que ya había despertado y estaba consciente.
Él ingreso y lo primero que hizo fue abrazar a su hermana con sumo cuidado para después llorar de la emoción con ella. Ángeles lo tranquilizó y después, nos saludó a Margaret y a mí a través de la pequeña pared de vidrio de su habitación