Capítulo 8.4: Reencuentro.
Conmovida por sus palabras, Sandrine sonrió y asintió lentamente.
―Gracias John ―dijo quedamente
Haber encontrado a su compañero aquella tarde, había sido lo mejor que le había pasado en mucho, mucho tiempo. Y es que, después de lo que había vivido con Mendel, ella habría apostado que ningún hombre lobo la habría aceptado.
En primer lugar, ella era una omega sin loba. En segundo lugar, había sido ultrajada, no solo por Mendel, si no por los soldados a los que el hechicero la ofrecía cada vez qu