Capítulo 4: Conociendo a un ídolo.
Tras haber presionado el botón de encendido, la terraza quedó completamente iluminada, por lo que todos los presentes pudieron apreciar que Dante había preparado lo necesario para una parrillada nocturna.
Justo cuando todos se disponían a salir y el segundo ascensor abría sus puertas para el siguiente grupo de invitados, una suave y delicada melodía comenzó a sonar.
―Ah, claro ―masculló Dante cuando Anna se separó de él al reconocer la canción ―Olvidé mencionar que hoy conocí a dos lobos famoso