―Es una mezcla de mi nombre con el de Giotto ―dijo Elizabeth con una sonrisa traviesa en los labios
― ¿Qué tiene que ver Giotto? Yo gané el premio ―dijo Gino frunciendo el ceño
―Oh, por favor, ¿acaso crees que no pude percibir que dejaste que Giotto te ayudara? ―
Ante las palabras de su amiga, Anna y Ares soltaron una carcajada, Gino, por su parte, se rascó la nuca algo avergonzado.
―Técnicamente no va contra las normas ―intervino el hombre ―Si no destrozan el muro, incluso los lobos pueden par