Capítulo 10.2: Diversión para dos lobos.
―Esto… ¿Está muy lejos? ―preguntó Anna mientras se acomodaba su gorra nuevamente
―Una media hora andando ―dijo Dante mirándola de reojo ― ¿Quieres que te lleve? ―preguntó al verla fruncir el ceño
― ¿Puedes? ―dijo ella girándose hacia él con su propia versión de la cara de puchero que Ares solía hacerles
―Vale, vale, lo haré, eso no es necesario ―rio Dante bajando la cesta ―Acomodemos esto para que no te compliques demasiado ―
― ¡Oh! ¡Son delicias de fresa! ―exclamó Anna cuando el dulce aroma de