Cuando Ashley puso nuevamente los pies en la ciudad de Las Vegas, sintió como si su pecho se rasgara y le causara mucho dolor. Las memorias fueron inevitables. Ashley no quería convertir su ciudad natal en un martirio. Ella nació allí, toda su vida fue construida allí, y no permitiría que Oliver arruinara sus más hermosos recuerdos.
Marina estaba tan emocionada con ese momento que apenas se dio cuenta de los saltos de felicidad que daba en el vestíbulo del aeropuerto. Era una felicidad contagio