Hay cosas que no te das cuenta hasta que besas al hombre al que creías odiar. Una de ellas era cómo Ashley sentía sus piernas debilitarse al contacto de los labios de Oliver en los suyos. No había resistencia, ni urgencia por escapar. Ella simplemente cerraba los ojos y se entregaba casi por completo, dándose cuenta de cuánto lo amaba.
Pero había una parte de su corazón que llevaba directamente a la memoria los momentos horribles y humillantes que pasó a su lado. Y fue en ese momento que la mag