Los días para Carlisle se volvían inmensamente desesperantes, porque la mayor parte del tiempo se la pasaba pensando en todo lo que ocurría la noche anterior con su rubia. Los negocios ya no le importaban, su intención de humillarla y dejarla en ridículo quedaban en la nada, cada vez que llegaba a su casa, y se encontraba con esa mirada brillante, esa mirada que le hacia pensar que ella tal vez… sacudía su cabeza, tratando de convencerse que eso era solo una ilusión. Era casi imposible que ella