No tengo tiempo para estas estupideces Sara — Ella sin embargo, ponía empeño, pero Carlisle no podía concentrarse en otra cosa que no sea el ruido de unas voces que discutían en la sala de espera.
¡Me importa poco que él este ocupado, quiero verlo, y voy a pasar ahora! — dijo una voz demasiada ofuscada mientras abría la puerta y quedaba de piedra. — Vaya¡Perdón la interrupción, de tan ardua jornada de trabajo!
Eleanor — dijo Carlisle empujando a Sara, quien protestó, por el brusco movimiento.