David se paseaba nervioso de un lado al otro de su sala. Sandra, estaba sentada en una butaca cerca del dorado, miraba a su esposo… él estaba rubio y murmuraba cosas sin sentido. La mujer se preguntó que le habría sucedido cuando se comunico con Carlisle. Sin poder elucubrar una posible respuesta, vio como la chimenea se iluminaba con el verde de los flu, y que Carlisle salía, descalzo, sin camisa y con el pantalón prendido pero con el cinto desabrochado. El joven miró a Sandra, que Aun tenía