Era un café pequeño, en el centro del Londres … la tarde se hacía cada vez más fría, por lo que la inmensa cantidad de peatones, se arremolinaban en las veredas tratando de apurarse, para llegar al calor de sus casas. Los autos iban y venían, dando su cuota de caos. A Eleanor no le gustaba ir de compras, por la tarde… Pero Farrah la había tenido de aquí para allá toda la jornada. Primero fueron al banco empresarial Nacional, donde llenaron sus monederos de una gran cantidad de dinero. Después s