Sábado… Habían pasado tres días de aquella fatídica noche, y ya los golpes no se notaban a simple vista. Lo único que le dejaba marcas eran los dedos de Kalem, alrededor de sus muñecas… era casi imposible que aun no se esfumaran. Esos particularmente. Al menos tenía el fin de semana para recuperarse del todo y el lunes iría a Trabajar. Ya había pasado demasiado tiempo, en casa, y ahora ya no soportaba el encierro. Lo peor es que Carlisle había cumplido su promesa y no la había molestado en abso