Los ojos oscuros de su padre, lo miraban con aquel permanente y muy marcado desacuerdo que durante toda su vida había experimentado. Antone Crawford, como era su primer nombre, nunca había demostrado un generoso rostro amable a ninguno de sus hijos. A la vieja usanza, manejaba a su familia con puño de hierro, siempre velando por los intereses de sus compañías, antes que la felicidad de sus vástagos. Anthony miraba a su progenitor desafiante, manteniendo su postura firme y no dispuesto a dejar a