El pasado también seduce.
Narrador-Omnisciente.
Adrian se acomodó en su asiento y miró con detalle a la hermosa dama que le dirigía la palabra.
—Hola Amelia.
—Te he dejado sin palabras, Adrian Kingsley.
El caballero solo sonrió.
—¿Me puedo sentar a tu lado? Es bueno recordar viejos tiempos.
—Claro.
Le dio un espacio junto a él y entonces, le hizo un ademan al cantinero.
—¿El martini sigue siendo tu bebida favorita? —cuestionó él.
—Hay cosas que no cambian nunca, Adrian. —sonrió ella de vuelta. Entonces, Adrian… s