Diosa colérica.
Narrador-Omnisciente.
Adrian abrió la puerta del lujoso auto permitiéndole a Chelsea subir.
El guapo caballero encendió el auto, y comenzó a manejar.
Ella se notaba ligeramente abrumada, como si algo le estuviera consumiendo, pero que no se atrevía a conferir.
—Yo… de verdad no quise ser una interrupción el día de hoy. —afirmó.
Sus ojos se notaban tímidos.
Adrian, miraba fijamente hacia la calle, como si estuviera poniendo suma atención a su labor de conducir el auto.
Chelsea entonces, sin