Una densa neblina se extendía sobre el sendero, ocultando casi por completo y dificultando su avance. Los escasos destellos de luz apenas lograban atravesar la bruma, sumiendo el paisaje en una penumbra inquietante. El viento silbaba entre las ramas, que crujían con cada ráfaga, revelando la presencia de un bosque denso y vibrante que parecía moverse a su alrededor.
Cristal avanzaba con pasos lentos, con el temor reflejado en su rostro, sin tener idea de dónde se encontraba. La sensación de esta