Tou abandonó la pequeña habitación. Sin embargo, antes de cerrar la puerta, dirigió una última mirada a esa mujer que despreciaba. Sonrió con gran satisfacción al observar el semblante caído, entristecido y desconfiado que ahora se reflejaba en los ojos de Cristal. Sus mentiras habían logrado consumirla.
El alfa Tou comenzó a alejarse por el pasillo, pero a los pocos pasos se detuvo para evaluar su entorno. No había ningún guerrero de su hermano cerca. Estaba seguro de que nadie lo había visto s