Unas horas más tarde, las tres lunas estaban solas, y Elena aprovechó la oportunidad para ayudar a Cristal a pasar nuevamente la noche con Kogan.
— ¿Piensas dormir o quedarte despierta como ayer? — preguntó la pareja de Hiro con picardía.
— ¿Por qué me atormentas, Elena? — respondió Cristal, un poco cansada y avergonzada por el comentario.
— Debes hacerte a la idea de que tus noches serán muy agitadas —.
— Te recomiendo que siempre te acuestes desnuda — le aconsejó Lynn.
— La mayor comodidad es