Cristal abría lentamente sus ojos después de estar en la oscuridad; la luz del sol molestaba su vista y se cubría con sus manos. Este ligero movimiento la hizo percatarse de que su cuerpo estaba cansado y adolorido.
— ¿Por qué… tengo… tanto dolor? — balbuceó, sintiendo fuertes golpes y arañazos. — Tal vez sea el cansancio — se dijo, y decidió dormir un poco más.
Al cerrar sus ojos, las imágenes invadieron su mente. Veía a Kogan; él la acariciaba, la besaba y ella le correspondía. De un momento a