CAPÍTULO 12
Kogan caminaba por el pasillo, pensando en su pareja. Por primera vez en sus nueve y medios siglos de vida (950 años), había podido dormir sin preocupaciones. Tenerla en la seguridad de su manada y a su lado lo hacía sentir en tranquilidad. Después de pensar durante dos siglos y medios (250 años) que su compañera estaba muerta, en varias ocasiones abrió sus ojos. Debía reunirse con sus betas cada mañana, pero después de pasar la primera noche con su pareja y sentir su aroma que lo tranquilizaba,