Me quedo toda la tarde pensativa: mi madre está pasándosela increíble en un crucero que mi esposo le pagó para poder joderme sin interrupciones, Ana renunció para hacerse solidaria conmigo y aún está sin empleo, yo sigo encerrada en la casa del enemigo de mi esposo, embarazada y teniendo sexo como loca con él.
Cierro los ojos y niego ante la locura en la que se ha convertido mi vida, todo es culpa de Giacomo, yo pude haber dejado a Claudio y ya, aunque nunca habría descubierto la clase de maldi