Giacomo.
Despierto y me volteo a verla, duerme aún completamente desnuda, nos quedamos dormidos los dos, la deseaba tanto. La cubro con una sábana y miro la hora: 3:40 am. Suspiro y me echo de nuevo a la cama, apago la luz, y me pego a su cuerpo, gimotea y se acomoda sobre mi pecho, aparto sus cabellos y acaricio la piel de su cara, es tan hermosa.
Mi hermano es un bastardo imbécil, tenía a esta mujer en su cama todos los días, en su casa y en su mesa y se fue a acostar con otra. Siempre me par