"Mi cabeza daba vueltas, mi garganta ardía, mi estomago dolía, mis ojos palpitaban, mi corazon dolía y mi alma, no la sentia...
Era como si estuviera rota, o oculta... No lo sabía"
Fumiko Ibars
Habían pasado cuatro días desde que Oshin fue enterrado en el panteón de la manada. Cuatro días de vacío absoluto, de silencio ensordecedor que me carcomía desde adentro. Oshin ya no estaba, su cuerpo descansaba bajo la fría tierra, pero su presencia era un fantasma que no dejaba de rondarme. Roderick,