-¿Q... qu... qu... quieres? -me maldije mentalmente, cerrando los ojos con fuerza, buscando algo de calma. Sentía que mi corazón iba a escaparse de mi pecho en cualquier instante, latiendo tan rápido que parecía que se desbordaría. Pero, aún con la presión de todo lo que estaba por decir, no quería arrepentirme de no haberlo intentado-. ¿Quieres ser mi novia? -pregunté, sin pensar demasiado, y con los ojos cerrados, de manera tan rápida que dudé si me había entendido.
-¿Q...ue? -murmuró ella,