Capítulo 34 —La cicatriz
Narrador:
El eco de ese “mamá” todavía vibraba en las paredes cuando el niño volvió a decirlo. Esta vez no sonó casual, ni perdido entre balbuceos. Sonó más claro, más decidido, casi feliz.
—Mamá.
Ahora, además, estiraba los brazos hacia Lucía.
Lucía sintió que el corazón se le quería salir por la boca. Sus manos sudaban, las rodillas le temblaban, la garganta le ardía. No podía pensar. No podía ordenar ideas. Solo veía esos ojos enormes, tan parecidos a los de Rodrigo,